La luna se oxidó en el tiempo.
Y en el tiempo también se encontraron vestigios,
casi al final de sus vidas.
Cuando ya no eran partes de aquel todo que los contuvo una vez.
Sólo fragmentos volvieron a crujir en un amoroso enlace.
La nave sigue su curso, como surcando el espacio.
Pero atraviesa el tiempo.
Y nadie lo sabe.
Él oxidó la luna.
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